La religión romana no tenía ninguna ceremonia para la celebración del matrimonio; éste se celebraba en el ámbito familiar. En el año 1592 apareció un manuscrito dirigido a una personalidad pagana de nombre "Diognetes". En este escrito apologético, de autor desconocido, al referirse a los cristianos dice: «los cristianos no se distinguen por sus costumbres... se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen». Este testimonio de fines del s. II indica que los cristianos se casaban según las costumbres romanas, pero aceptando que su matrimonio es un signo de la unión de Cristo con la Iglesia (Ef 5, 32).