La guerra es aliada del diablo. Y viceversa. El diablo es aliado de la guerra. Esa alianza bien podría dinamitarse si el ser humano no se sumase a tamaño despropósito: destruir vida y futuro. Indigna la tibia respuesta que está dando, en el caso de Ucrania, algún líder cristiano como el patriarca Kirill, actual cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa; bien podría disuadir al presidente ruso para que se esté quietecito. Igual ya lo está haciendo, lo desconozco, porque la guerra engendra muerte. Y destrucción.