El sacerdote y delegado de Medios de Comunicación Social Rafael Pérez Pallarés ayuda a profundizar en el Evangelio del día, (Mt 5, 20-26).
La sensibilidad espiritual debemos cuidarla. No se trata de cumplir la Ley de Dios grosso modo. No se trata de cumplir los mandamientos y puntearlos como si fueran tareas hechas cada día que nos permiten tener puntos para ingresar en el cielo. O para satisfacer nuestro ego. Cultivar la sensibilidad que se alimenta gracias a la fe nos hará más humanos. Y mejores cristianos. No se puede ser buen cristiano si no se es buena persona. Desgraciadamente hay quien se conforma con poco. O con apenas nada. Estamos llamados a crecer plenamente. Desde los pequeños detalles. Desde el ejercicio de una responsabilidad que crece gracias a la sensibilidad de un corazón misericordioso a la manera del buen Padre Dios.

