En 1485, Isabel la Católica donó una imagen de la Virgen a la villa de Cártama, recién incorporada a su corona. La talla, de artistas sevillanos, fue entronizada en un principio bajo la advocación de “Virgen del Monte”, pero, desde 1597, los devotos comenzaron a llamarla “Virgen de los Remedios” por haber salvado a muchos de una epidemia de peste.