La Catedral de Málaga acogió el 23 de mayo, en la víspera de la Solemnidad de Pentecostés, el Adoremus de Pentecostés. Organizado por la Acción Católica General en Málaga, esta cita es «un momento muy especial y esperado en el que todos y todas nos encontramos, rezamos juntos y compartimos un tiempo de diálogo».
Feligreses y sacerdotes de diversas parroquias y realidades diocesanas, presididos por el obispo D. José Antonio, participaron en esta celebración de oración a la que dio vida la colaboración de todos. Un año más, un coro interparroquial unió voces e instrumentos y un grupo de jóvenes puso al servicio sus dones artísticos para ayudar en la reflexión.
«El Espíritu nos impulsa a la unidad»
El Adoremus se vertebró en tres momentos en los que se profundizó en la unidad, la paz y el amor, sobre los que Mons. Satué ofreció una reflexión antes de la exposición del Santísimo. El Obispo invitó a reconocer, agradecer y pedir ante el Señor esos tres frutos del Espíritu: unidad, paz y amor. «Reconocer en qué momentos de nuestra vida Dios nos ha ayudado con su Espíritu a dejar nuestro camino solitario y a caminar juntos con otras personas» o también «cómo el Espíritu nos saca de nuestra comodidad para acercarnos a quienes más nos necesitan, a los necesitados de pan, de esperanza, de fe, de sentido para sus vidas», compartía el Obispo.
Tras la oración del Santísimo y la bendición de D. José Antonio, los participantes se trasladaron la patio del Obispado para compartir un ágape y un tiempo de diálogo y convivencia.
