El primero de los campanarios
Ilustración a plumilla
De la iglesia vieja, es decir, el edificio donde se desarrolló el culto catedralicio desde los tiempos de la reconquista castellana, desde fines del siglo XV, hasta que fue dedicado y consagrado el actual templo en 1588, hay más vestigios escritos que representaciones plásticas.
De ahí la curiosidad que encierran testimonios como el que esta semana traemos a DIÓCESISMÁLAGA. Francisco García Argamasilla fue un diestro dibujante que, allá por 1770, ilustró primorosamente a plumilla la portada de uno de los libros de hacienda del Cabildo catedralicio, conservado en los fondos del archivo histórico del Cabildo.
En la abigarrada composición en cuestión, coronada por la Inmaculada Concepción y flanqueada por el escudo real y el del obispo Franquis Lasso de Castilla, llama la atención la esquina inferior izquierda en la que el artista tuvo el capricho de dejar constancia de la antigua Catedral.
Cierto es que, en parte, corresponde a su imaginación o sus recuerdos, ya que por esas fechas la mayor parte de esa edificación había sido demolida para dar paso a la ampliación de la actual iglesia, pero es indudable que trazó con bastante credibilidad el antiguo campanario que, por razones obvias, se mantuvo en pie hasta que en 1776 se inauguró la única de las torres finalizadas.