En la actividad pastoral de este pontífice destaca de una manera especial el número y la variedad de pueblos y naciones visitados a través de numerosos viajes.
Durante su vida, Juan Pablo II fue un notable escritor. Antes de ser Papa escribió un drama de gran profundidad titulado “Hermano de nuestro Dios”. Cultivó la poesía. Publicó dos grandes obras: “Amor y responsabilidad”, sobre el amor y la ética, y “Persona y acto”, de contenido antropológico. Una interesante obra teatral fue “El taller del orfebre”.
La elección de Mons. Wojtyla como Papa causó gran extrañeza en un primer momento: no era italiano. Desde 1523 todos los papas habían sido italianos. La situación de la Iglesia en los últimos años del pontificado de Pablo VI y de Juan Pablo I había cambiado mucho. Era necesario un cambio radical. Los electores en el cónclave eligieron como Papa a un hombre de recia personalidad y bien conocido por el conjunto de los cardenales. Este fue el arzobispo de Cracovia, Mons. Wojtyla.
José María de las Peñas, colaborador del Archivo Diocesano
El Departamento de Patrimonio de la Diócesis de Málaga ha elaborado un archivo de más de 3.000 planos y proyectos gracias al cual será posible conocer la historia constructiva de los templos y centros parroquiales de la provincia en el siglo XX.
En el Angelicum, Karol Wojtyla encontró al que iba a ser su maestro, el célebre teólogo Garrigou-Lagrange, el cual dirigió su tesis doctoral sobre la fe en san Juan de la Cruz (1948). A su regreso a Roma y durante unos meses ejerció como coadjutor en una parroquia rural.
El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia ofrece diversas pinceladas de la vida, la obra y el magisterio del papa Juan Pablo I, cuyo pontificado duró tan solo 33 días.
Un 16 de octubre fue elegido Papa Karol Wojtyla, y fue el suyo uno de los pontificados más largos de la historia. Su vocación conoció el sufrimiento y superó grandes dificultades.
Pablo Vi junto a un grupo de obispos españoles, entre ellos Mons. Ramón Buxarrais (2º izqda.) y Mons. Antonio Dorado (3º izqda.).
El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia ofrece, en varios artículos, diversas pinceladas de la vida, la obra y el magisterio del papa Pablo VI.
Poco puede decirse de un pontificado que duró tan sólo 33 días. Albino Luciano nació cerca de Belluno (región del Véneto) en octubre de 1912. Su salud fue siempre delicada. Su familia era de escasos recursos. Al cumplir el niño Albino los once años ingresó en el Seminario. El padre le escribió una carta en la que le decía: «Espero que cuando seas cura te pondrás a favor de los pobres y de los trabajadores, porque Cristo estuvo de su parte». Esta carta la conservó el futuro Papa hasta el fin de sus días.
Aparte de las grandes reformas en la Curia, en el Colegio Cardenalicio y en la Diplomacia Pontificia, un gesto significativo fue su renuncia a la triple tiara. Y, a pesar de todo, este pontificado nunca fue popular, y muchas veces incomprendido, en una sociedad que había cambiado mucho.
Durante el pontificado de Pablo VI, los ataques a la religión y a la moral fueron numerosos y lo peor es que procedían de ambientes cristianos. Por esta razón, la actividad magisterial del Papa ofrece una diversidad y riqueza manifestada en sus encíclicas, discursos y documentos, a veces muy contestados en ambientes católicos.
Milán era una diócesis enorme, de 822 parroquias. El arzobispo Montini, en el primer año de su episcopado, las visitó casi todas. Organizó la célebre Misión de Milán con el objetivo de conciliar la religión con la cultura. Su actividad como constructor fue sorprendente: llegó a consagrar 72 templos.
La Iglesia del siglo XX gozó de la personalidad de grandes pontífices que supieron conducir la nave de san Pedro en circunstancias muy difíciles. Uno de estos papas fue Pablo VI.
Uno de los objetivos fundamentales de los papas de fines del siglo XIX y de los comienzos del XX fue el de conservar incólume la doctrina católica, combatiendo toda clase de errores. Uno de ellos fue el llamado Modernismo, término que se presta a la confusión.
La personalidad de este Pontífice difiere mucho de la del papa anterior. A un papa intelectual como fue León XIII, sucedió un papa pastoral: Pío X. Esto sucede con cierta frecuencia en el pontificado de los dos últimos siglos.
Es un siglo, en muchos aspectos, deficitario de una correcta perspectiva histórica. Para la historia de la Iglesia, el siglo comenzó con una serie de problemas políticos e ideológicos, heredados del siglo XIX.
Fue un hombre dotado de una inteligencia especial. Siendo muy joven, se aficionó al latín y compuso centenares de poemas en esta lengua. En sus primeros años de sacerdocio fue nombrado nuncio en Bélgica y posteriormente obispo de Perugia. Pío IX lo nombró cardenal y, a su muerte, fue elegido Papa (1878). Tenía 68 años.
La Revolución Industrial surgió en la Inglaterra a finales del siglo XVIII. Numerosos ideólogos ingleses intentaron analizar los problemas generados en el campo de la economía, de la política, de la producción y de las relaciones patronos-obreros.
El pontificado de León XIII (1810-1903) fue muy diferente al del Papa anterior. Logró marcar un nuevo rumbo a la sociedad eclesial que tanto se había distanciado del mundo moderno.
Durante este pontificado, tan largo en duración, Pío IX desarrolló una intensa actividad pastoral, fundamentada en una fe viva y profunda, realizada a través de un horario en el que predominaba la oración y la entrega al servicio de la Iglesia. Sufrió mucho con la pérdida de los Estados Pontificios, pérdida compensada por el prestigio de su autoridad moral y por la devoción y el cariño de todos los cristianos.
En política exterior, Pío IX tuvo serios problemas con Italia, Prusia, Francia y Suiza. El 20 de septiembre de 1870, los piamonteses entraban en Roma por la Puerta Pía. Hasta entonces, el Papa estuvo protegido por un cuerpo militar francés, pero con ocasión de la guerra francoprusiana, los soldados franceses destacados en Roma, abandonaron la ciudad.
Pío IX fue un gran pastor, totalmente entregado al bien de la Iglesia; persona de gran bondad natural, moderado, brillante, agradable en su conversación, muy sensible y emotivo.
Una de las grandes preocupaciones de este Papa fue la de luchar contra el laicismo reinante. Para ello, era necesario reafirmar ciertas verdades cristianas combatidas por pensadores y filósofos de la época.
Es el pontificado más largo de la historia de los papas. Un pontificado tan largo, desde 1846 a 1878 (32 años), autoriza a hablar de la “época de Pío IX” como una etapa muy significativa en la historia de la Iglesia contemporánea.
Los católicos liberales parten de una convicción fundamental: el Antiguo Régimen ha desaparecido; la Iglesia debe estar a la escucha del signo de los tiempos. Ha nacido un nuevo clima, hijo de la Ilustración y de la Revolución. Y hay que aceptarlo en lo aceptable. La fe hay que vivirla en un mundo naciente y distinto. Afirman los liberales que los privilegios hacia la Iglesia son más nocivos que útiles y que la unión Iglesia-Estado está fuera de lugar.
Cabe preguntarse: ¿cuál fue la actitud del laicado católico ante el liberalismo de la época? La respuesta es clara: unos lo rechazaron y otros lo aceptaron. A los primeros o antiliberales se les suele llamar “intransigentes”, “ultras”, o “conservadores”, según el mayor o menor grado de rechazo a la ideología liberal. A los segundos, “moderados” o “radicales”, según la menor o mayor aceptación de las doctrinas liberales.
El evangelista Mateo (2, 1-12) narra la historia de unos Magos venidos de Oriente para adorar a Jesús Niño. Los protagonistas de este relato evangélico son los Magos. La palabra “magos” no significa que estos personas ejercieran la magia o la hechicería.