El más santo de todos los sabios y el más sabio de todos los santos
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Patrón de los universitarios
Este dominico universal cuya fiesta celebramos el 28 de enero, es considerado patrono de los universitarios, intelectuales y, en general, de todo el ámbito académico. Dotado de gran inteligencia, se dice de Santo Tomás de Aquino que es “el más santo de todos los sabios y el más sabio de todos los santos”.
Encontró en la oración y el estudio el lugar donde saciar su búsqueda de la verdad. Su carácter silencioso unido a su complexión robusta hizo que sus compañeros le pusieran el mote de “buey mudo”, a lo que su profesor, el gran san Alberto Magno les respondía: “Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero”; y así fue. Su gran obra, la Suma Teológica, es considerada la obra cumbre del pensamiento cristiano.
En Málaga, santo Tomás de Aquino tiene dedicada una parroquia en la zona de Martiricos donde el día 26 celebraron de forma especial su memoria durante la misa dominical.
Por su parte, Pastoral Universitaria celebróel día de su patrón con la Misa, en la Catedral, el día 26 a las 11.30 horas
ORACION
Dame, Señor y Dios mío,
que no decaiga, ni en la prosperidad ni en la adversidad;
que no me ensoberbezca en alguna cosa,
ni me deprima en otra;
de nada goce o me duela
sino en lo que me lleve a ti o me separe de ti.
A nadie desee agradar,
ni a nadie tema disgustar, sino a ti.
Sea para mí despreciable todo lo pasajero,
y sea para mí querido todo lo tuyo.
Que me hastíe el gozo de lo que sea sin ti,
que no desee nada que esté fuera de ti.
Que me deleite el trabajo hecho por ti,
que me sea penoso todo descanso que sea sin ti.
Concédeme, Señor, dirigir constantemente el corazón hacia ti,
y que en mis fallos sepa dolerme con el propósito de la enmienda.
Hazme, Señor y Dios mío,
obediente sin contradecir,
pobre sin ser miserable,
casto sin depravación,
paciente sin murmuración.
Humilde sin ficción,
alegre sin disolución,
triste sin abatimiento,
maduro sin pesadez,
ágil sin ligereza,
temeroso sin desesperación.
Que sea sincero sin hipocresía,
que haga el bien sin ser presuntuoso,
que corrija al prójimo sin arrogancia,
que lo edifique con la palabra y el ejemplo.
Concédeme, Señor, un corazón:
vigilante, que ninguna curiosidad lo aparte de ti,
noble, que ninguna influencia indigna lo envilezca,
recto, que ninguna intención siniestra lo desvíe,
firme, que ninguna tribulación lo debilite,
libre, que ningún afecto violento lo reclame.
Concédeme, Señor Dios mío,
inteligencia que te conozca,
diligencia que te busque,
sabiduría que te encuentre,
conducta que te agrade,
perseverancia que te espere confiada
y confianza de que un día al final te abrazaré.
Concédeme soportar ya aquí tus castigos como penitencia,
servirme de tus beneficios por tu gracia,
y gozar de tu gozo en la patria para tu gloria.
Tú que vives y reinas y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Santo Tomás de Aquino